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Por Hugo
E. Perdomo* Para
responder de manera adecuada al honor de ser invitado a colaborar en
esta columna, debo ante todo aclarar mi visión de Tortuguitas, este
simpático pueblo al
norte del Gran Buenos Aires, ese norte lleno de prestigio que de algún
modo se me contagia y me hace sentir afortunado. Aquí
tuve la suerte de ganar la medalla de plata en el torneo de los
Abuelos Bonaerenses, evento que se vio reflejado en este culto y
eficiente periódico en su momento. Otra
vez me ayudó la fortuna cuando fui a la cerrajería Peco para
duplicar las llaves de un llavero que había extraviado, y lo recuperé
precisamente allí, en el taller. El cerrajero me dijo: -
¿Para qué va a hacer las llaves si aquí tiene su llavero? Un
hincha de Chacarita lo había llevado allí, luego de encontrarlo
tirado en la calle. A
Chaca y al cerrajero les regalé sendos mates de hueso con bombilla
para que vean que los quiero. Ese
mismo llavero se enriqueció con una medalla con las iniciales de la
persona que me lo regaló, para que no me olvidara. Asimismo,
en este activo centro hay un grupo de actividades culturales que
desarrolla su cometido en el Club Belgrano. Está permanentemente
animado por Nora dal Prá de Canavesi y lo integran Marité Cuenca
Prugel, Mónica Giménez, Edgardo Buscarons Idayaga, Marcos Gutiérrez,
Ana Medina, Mario Poggi, Eduardo Ranea, Mery Rodríguez, Roberto
Grassi y un prestigioso número de visitantes que provienen de
instituciones similares de pueblos vecinos, entre ellos Hugo Rossi,
Juan Sálica; Miguel Czrsh; Rubén Tarragona, Margarita Acevedo, Irish
de Williman, Ana Guerrero, Hugo D'Andrea, Luis Giribone y Señora,
Enrique Musumesi y muchos otros. Me
cuentan que Tortuguitas ha prosperado mucho en los últimos cinco o
seis años. Lo cierto es que en la avenida principal, Directorio,
varias líneas de colectivos y grandes camiones hacen que haya que
cruzar la calle con cuidado. Acá
no termina todo lo que puede comentarse sobre los diferentes y
numerosos matices de esta población. Pero hay que respetar el espacio
que me cobija, y nos despedimos con un "hasta pronto, si Dios
quiere". *Escritor, periodista |
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OMERO
POESIA |