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Transporte ( 9/6/2018 )
LA PESADILLA DEL BELGRANO NORTE
Irresponsabilidad, incapacidad y desidia se conjugaron para dejar sin tren a miles de personas. Todo, en el contexto de una mega obra que costará más de 2 mil millones.

Guillermos: ministro Dietrich y Fiad, responsable de Trenes Argentinos Infraestructura, en la mira por el parate de la línea

Ya van casi 15 días sin los trenes del Belgrano en Malvinas Argentinas. Eso, sin sumar los 4 previos, en los que se suspendió el servicio para adaptar la altura de las puertas de los vagones. Era el paso previo a lo que iba a ser el debut de las estaciones provisorias, montadas en estructuras tubulares, que funcionarán mientras dure la mega obra de remodelación de las 22 estaciones de la Línea, incluida Retiro.

El lunes 28 de mayo, cuando el servicio se retomaba para el debut del sistema provisorio, todo colapsó y los trenes volvieron a pararse. Hasta el domingo 3 de junio que volvieron. Pero no para todos, solo entre Retiro y Munro. Entre Munro y Villa Rosa, todo sigue detenido.

La situación para Malvinas Argentinas es fuerte. Con siete estaciones en la Línea, sus vecinos cuentan con el tren como el principal medio para trasladarse.

La incalificable medida le complica la situación a miles de personas que tienen su vida organizada en torno al tren. Basta imaginar un trabajador que vive en Tierras Altas  y cada día toma el tren de las 5 y 20 de la mañana para llegar a su trabajo a las 7, y que ahora debe rebuscárselas con las colapsadas líneas de colectivos, gastando más, tardando más, cansándose más. O la mamá que lleva a sus hijos a una escuela que le queda cerca de alguna estación y organiza su jornada para llevarlos y traerlos en tren. O el paciente que por algún tratamiento va a un centro de salud capitalino. Son solo ejemplos, de las tantas historias que acuñan a diario los más de 100 mil usuarios diarios del Belgrano Norte.

Y no solo eso, también afecta a todo lo que mueve el ferrocarril, como los vendedores, o los comercios en inmediaciones de las estaciones.

En un primer momento, Trenes Argentinos Infraestructura (TAI) -responsable de la obra- reaccionó minimizando la situación. A través de un comunicado solo admitió "una falla puntual de una soldadura en un nudo de la estructura metálica del andén provisorio de la Estación Boulogne". Pero después de una inspección reconoció que había cinco estaciones con problemas, entre ellas la de Ingeniero Sourdeaux. Y por eso reanudó el servicio solo entre Retiro y Munro.

Curiosamente, la situación tuvo un moderado reflejo mediático. Los grandes medios apenas se dedicaron a consignarlo. Quizás sea ese blindaje mediático el que ayuda a no apurar las soluciones.

¿Cuánto más tendrán que esperar los usuarios que los trenes vuelvan y así dejar de sufrir el padecimiento diario de viajar sin ellos? Difícil saberlo porque hasta el momento, ni TAI ni Ferrovías informaron nada al respecto.

Uno está tentado a pensar -por el perfil del funcionario medio de Cambiemos- que muchos de ellos jamás viajaron en trenes del Conurbano. Y que quizás sea este uno de los motivos que no les permite vivenciar el tremendo perjuicio que están provocando. De todos modos, si así fuera, esto no los exime de responsabilidades. Alguien debió desconfiar de esas precarias estructuras que van a soportar todo el volumen de pasajeros repartidos por las distintas estaciones.

Alguien debió hacer estudios serios, más teniendo en cuenta que se trata de una megaobra, con una inversión calculada en 2.200 millones de pesos.

Este desastre tiene dos principales responsables. Uno es Guillermo Fiad, presidente de TAI. "Lamentamos los inconvenientes ocasionados a los pasajeros por las obras en la líne#BelgranoNorte. Estamos trabajando diligentemente, realizando las obras e inspecciones necesarias, para retomar el servicio a la brevedad posible", escribió en su cuenta de Twitter.

El otro es el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo "Guillo" Dietrich. Dietrich es el típico funcionario surgido del PRO porteño: completa su look cool moviéndose en bici por Capital (quizás sea su pasión por el rubro la que lo llevó a crear la controvertida "Dirección Nacional de Movilidad en Bicicleta").

A diferencia de Fiad, Guillo no se expresó en las redes sobre el desastre del Belgrano Norte, aunque en su momento publicitó la obra con grandilocuencia y sonrisa de manual de estilo Cambiemos.

Ambos forman parte de "el mejor equipo en 52 años y medio". Ambos son la imagen de la desidia, la ineptitud y la incapacidad con que se manejó esta primera etapa de la megaobra del Belgrano.

¿Alguien hubiera podido pensar alguna vez en una pesadilla como esta? Imposible. Ellos la hicieron realidad.

Luis Melillo

IDENTIDAD

Este ferrocarril arrancó en el año 1908 y su llegada fue fundamental para el desarrollo de localidades. El tren es parte de la identidad de las zonas que atraviesa. Ni hablar de Malvinas Argentinas, con siete estaciones. Tanto, que en épocas del ex General Sarmiento a estas tierras se las conocía como "la Línea del Belgrano".

No contar con el tren, con su tren, es mucho más que molestias. Es, también, un golpe certero a su identidad.

Vías sin trenes, la triste realidad del Belgrano Norte







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